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lunes, 21 de abril de 2014

¿EXISTE LA MUERTE?

   
     Muchas personas desde la antigüedad se han preguntado, una y otra vez, que ocurre después de la muerte; aunque quizás no sea este el interrogante que habría que plantearse sino más bien otra pregunta, que aunque pueda resultar evidente la respuesta, no estaría demás replantearse ¿Qué es la muerte? ¿De verdad existe la muerte?


     Normalmente  la muerte es considerada como la interrupción de la vida y es un fenómeno irreversible  para cualquier ser vivo. Fisiológicamente una persona se encuentra muerta cuando no se registra actividad cerebral ni cardíaca. 

        En el preciso momento de la muerte en el cuerpo comienzan a manifestarse cambios visibles en el cuerpo: baja la temperatura, se coagula la sangre, etc.  Pero, ¿dónde se va la chispa de la vida? ¿simplemente morimos y nada más? ¿qué pasa con los pensamientos, los recuerdos, los sentimientos? 

     Para la mayoría de las religiones y creencias  la vida no termina con la muerte física. En general suelen fundamentar la convicción acerca de la existencia de otra vida en que el ser humano está formado por cuerpo y alma (dualidad), y la muerte consiste en la separación definitiva  del cuerpo con el alma. Se supone que tras la muerte el alma abandona el cuerpo físico y se dirige hacia un determinado lugar. Lugar que variará dependiendo de la creencia o religión. 



     A continuación os mostramos  una de las tantas experiencias contadas por personas que estuvieron cerca del final de sus vidas en este plano físico:
"Me estaba muriendo. Escuché cuando doctor me declaró muerto. Mientras estaba acostado en la mesa de operaciones del hospital grande, un zumbido fuerte y rudo comenzó a retumbar en mi cabeza. Al mismo tiempo, sentí que me estaba moviendo a lo largo de un túnel largo y oscuro. Entonces, de pronto, ¡me encontré fuera de mi cuerpo físico! Como un espectador, observé los intentos desesperados del doctor por revivir mi cadáver.
"Pronto... me encontré con un "ser" de luz que me mostró una recapitulación instantánea de mi vida y me ayudó a evaluar mis hechos pasados.

"Finalmente entendí que mi tiempo de morir no había llegado aún y que tenía que regresar a mi cuerpo. Me resistí, porque había encontrado que mi experiencia después de la muerte había sido bastante placentera. Pero, sin embargo, de alguna forma me reuní con mi cuerpo físico y viví"
      También yo misma os puedo decir que fui testigo de como mi propia madre dos días antes de morir, tuvo una experiencia similar, en la que casi se iba, pero volvió y nos dijo que había visto como se encontraba en un túnel lleno de luz.

        Esencialmente, la idea de morir es algo que siempre se nos ha enseñado a aceptar, pero en realidad solo existe en nuestras mentes.
   En tal caso, si estas experiencias son ciertas, ¿Por qué seguimos aceptando que existe la muerte?
   El científico estadounidense Robert Lanza afirma que tiene pruebas definitivas para confirmar que la vida después de la muerte existe y que de hecho la muerte, por su parte, no existe de la manera en la que la percibimos.

Después de la muerte de su viejo amigo, Albert Einstein dijo: "Ahora Besso se ha ido de este extraño mundo un poco por delante de mí. Eso no significa nada. La gente como nosotros [...] sabe que la distinción entre el pasado, el presente y el futuro es solo una ilusión obstinadamente persistente." Nuevas pruebas continúan sugiriendo que Einstein tenía toda la razón al decir que la muerte no es más que una ilusión.

Lanza opina que la respuesta a la pregunta '¿Qué hay más allá de la muerte?', sobre la que los filósofos llevan siglos reflexionado radica en la física cuántica, y en concreto en la nueva teoría del biocentrismo. Según el científico, de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest (Wake Forest University School of Medicine), en Carolina del Norte, la solución a esa cuestión eterna consiste en la idea de que el concepto de la muerte es un mero producto de nuestra conciencia.
El profesor afirma que el biocentrismo explica que el universo solo existe debido a la conciencia de un individuo sobre él mismo. Lo mismo sucede con los conceptos de espacio y tiempo, que Lanza describe como "meros instrumentos de la mente", publica el periódico británico 'The Independent'.

En un mensaje publicado en el sitio web del científico, Lanza explica que con esta teoría el concepto de la muerte como la conocemos "no existe en ningún sentido real", ya que no hay verdaderos límites según los cuales se pueda definir. 


"Esencialmente, la idea de morir es algo que siempre se nos ha enseñado a aceptar, pero en realidad solo existe en nuestras mentes", opina Lanza. Asimismo, evidentemente, creemos en la muerte porque nos asociamos con nuestro cuerpo y sabemos que los cuerpos físicos mueren.

Nuestra manera clásica de pensar se basa en la creencia de que el mundo tiene una existencia objetiva independiente de un observador. Pero una larga lista de experimentos demuestra todo lo contrario. El nuevo biocentrismo, la teoría elaborada por el científico, supone que la muerte no puede ser un evento terminal, tal y como la solemos considerar. 

La muerte no existe en un mundo sin espacio ni tiempo. La inmortalidad no significa la existencia perpetua en el sistema temporal, sino que se encuentra completamente fuera del tiempo. Lanza indica también que el biocentrismo es similar a la idea de universos paralelos, la hipótesis formulada por físicos teóricos según la cual hay un número infinito de universos y todo lo que podría suceder ocurre en alguno de ellos. La muerte no existe en ningún sentido real en estos escenarios. Existen todos los universos posibles simultáneamente, independientemente de lo que ocurre en cualquiera de ellos, escribía Lanza en la revista 'Psychology Today'.


En términos de cómo afecta ese concepto a la vida después de la muerte, el profesor explica que, cuando morimos, nuestra vida se convierte en una "flor perenne que vuelve a florecer en el multiverso" y agrega que "la vida es una aventura que trasciende nuestra forma lineal ordinaria de pensar; сuando morimos, no lo hacemos según una matriz aleatoria, sino según la matriz ineludible de la vida".

"La muerte no existe en un mundo sin espacio ni tiempo. La inmortalidad no significa la existencia perpetua en el sistema temporal, sino que se encuentra completamente fuera del tiempo", subraya Lanza.



CONCLUSIÓN



   La gran mayoría de las personas le tienen miedo a la muerte, tal vez por ignorancia y falta de conocimientos sobre lo que  hay más allá de lo que nuestros ojos pueden ver; o tal vez el miedo a la muerte nos llegue por un instinto natural que la naturaleza humana no la acepta.
    En este tiempo pascual tras la resurrección no estaría mal reflexionar sobre la buena nueva que Jesucristo vino a decirnos que al fin y al cabo era lo mismo que científicamente ahora se trata de demostrar: QUE NO EXISTE LA MUERTE, QUE NO DEBEMOS TEMER NADA.
Si no tenemos miedo, habremos quitado de en medio el principal obstáculo para amar. Quizás  la felicidad en esta vida sólo consista en esto y el temor a la muerte sea lo que nos incapacita para amar.
   Sí así fuera, libres de todo temor ¿Qué nos impidiría entonces dedicarnos a disfrutar de la vida? ¿Qué nos impide gozar desde ahora de la resurrección? 
  ¿Y si todo sea cuestión de conciencia, de concienciarnos acerca de esta verdad de eternidad? Aquel ser  que ve a la luz de la verdad y despierta de la inconsciencia, al conocer su verdadera esencia eterna no podría hacer otra cosa que amar... Algo similar ocurría en el famoso mito de la caverna de Platón. El que salía fuera de esa caverna de la mente y estaba fuera de los límites del espacio y el tiempo, aquel  que veía la verdadera realidad gracias a la luz externa  sentía la necesidad de volver a rescatar a los demás de sus tinieblas que los mantenía esclavos de una falsa realidad.

      En tal caso, ya no estaríamos hablando de vida o muerte, sino de luz o obscuridad, conciencia o inconciencia...¿He ahí donde radica la diferencia?

     Si en realidad no morimos, yo iría aún más allá y me atrevería a preguntar: ¿Quién nos puede entonces destruir o causar algún mal? Y si nada ni nadie nos puede destruir ¿Qué nos impediría vivir como hermanos en armonía y unidad?      
     A partir de aquí se podría plantear un nuevo interrogante que cada cual podría probar a responderse: ¿La aniquilación de la muerte aniquilaría el mal?  ¿Será este el verdadero significado del verbo resucitar?

    En cualquier caso, desde el Jardín de Judith os deseamos una Feliz Pascua no sólo para esta vida, sino para toda la eternidad...



2 comentarios:

  1. ¡Sensacional!. Es Verdad cuanto aquí se dice, esa intención de esclarecer el tema... Todo es relativo, sí, pero... aún así, desde esa relatividad surge, para quienes despiertan, una vía de lúcido alcance que abre nuevos senderos, increíbles posibilidades comunicativas, hallazgos que suscitan distintas maneras de interacción entre los seres. Sencillamente: no seamos infieles a nuestra gran vislumbre y libertad. Saludos.
    Concha

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  2. no sera que muere alma y cuerpo... pero cuando resucitan viven nuevamente los dos.

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