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viernes, 27 de diciembre de 2013

¡ÁBRETE SÉSAMO! ¡ÁBRETE MENTE!

      
           El sésamo (Sesamum inducum) es una planta oleaginosa cuyo cultivo se ha extendido a todas las regiones tropicales y subtropicales del planeta. Hay muchas variedades que producen semillas de distintos colores: negras, marrones y blancas.

           Es originario de la India, aunque la palabra "sesame" es de origen semita y se cree que la célebre frase, atribuida a Alí Baba en el cuento de los cuarenta ladrones: "Ábrete sésamo", más que una contraseña secreta para que se abriese la entrada de la cueva, estaría relacionada con las propiedades del sésamo para fortalecer el sistema nervioso.
          Así, el sentido de la frase sería que se abriese la semilla de sésamo para que, fortaleciendo mi mente, mi intuición fuera capaz de encontrar la entrada oculta de la cueva.        
        En Egipto ya era conocido hace más de 5000 años. En la tumba del faraón Ramses III (siglo XIII a.C.) hay indicaciones sobre su uso culinario. 

     En la antigua Grecia era conocido y apreciado, recomendándolo Hipócrates en sus escritos.

          En países de Oriente, como Japón y China, el sésamo constituye un alimento tradicional, pues posee la facultad de fortalecer el sistema nervioso, mejorar el metabolismo y prevenir varias enfermedades, entre ellas la arteriosclerosis y la hipertensión arterial, retardando el envejecimiento celular y favoreciendo la longevidad

          En la India es símbolo de inmortalidad, representando el principio de la vida, considerándose el aceite de sésamo como un elemento primordial en la medicina ayurveda. Los hindúes lo utilizan en gran medida para consumo y calentado para masajes, destinado a tratar sobre todo trastornos del sistema nervioso.


          
 CARACTERÍSTICAS NUTRICIONALES
      Las semillas de sésamo contienen una amplia variedad de principios nutritivos de alto valor biológico. 
    Tienen un 52% de lípidos, de lo cuales el 80% son ácidos grasos insaturados, principalmente omegas 6 y 9, lo cual les confiere una gran eficacia en la regulación del nivel de colesterol en sangre. Entre estos lípidos se encuentra la lecitina, grasa fosforada que desempeña una importante función en el organismo: es componente esencial del tejido nervioso, se encuentra en la sangre, el semen, la bilis e interviene en la función de las glándulas sexuales.
     La lecitina es un poderoso emulsionante que facilita la disolución de las grasas en medio acuoso, previniendo el agotamiento nervioso y cerebral. En la sangre mantiene disuelto el colesterol, evitando así su depósito en las paredes arteriales (arteriosclerosis) .

      El sésamo es, junto a la soja, el vegetal más rico en lecitina.
      Tiene un 20% de proteínas, de alto valor biológico, formadas por 15 aminoácidos distintos con una elevada proporción de metionina (uno de los 8 aminoácidos esenciales). Su valor proteico se potencia cuando se lo combina con legumbres y cereales. Un ejemplo de esto es el hummus de Medio Oriente, una pasta de sésamo y garbanzo; o el arroz con gomasio de los orientales.

       A nivel de vitaminas, el sésamo posee dos del complejo B (B1 o tiamina y B2 o riboflavina) , en cantidad mucho más elevada que cualquier otra semilla oleaginosa. También aporta buena cantidad de vitamina E (tocoferol), que es antioxidante y responsable de los siguientes procesos orgánicos: retardar el envejecimiento, reducir la tasa de colesterol, eliminar los metales tóxicos, mantener el tono muscular y nervioso, la fertilidad, la virilidad y el índice de coagulación. Además el sésamo posee vitaminas B3, B5, B6, K, ácido fólico, biotina, inositol y colina.
         En minerales es donde el sésamo se destaca, sobre todo por su alto contenido de calcio biodisponible, cuyo tenor es superior a cualquier alimento natural, a excepción de algún tipo de queso duro (ciertas variedades superan los 1.100mg, contra los 120mg de la leche). Pero la relevancia del sésamo respecto a los lácteos, es que también esta bien dotado de los minerales necesarios para que ese contenido de calcio pueda ser fácilmente asimilado por el organismo; nos referimos al magnesio, el fósforo, el silicio, el cinc, el cobre y el boro. Además el sésamo posee la mayoría de los demás nutrientes sinérgicos al calcio: ácidos grasos esenciales, vitaminas y aminoácidos. También posee cantidades importantes de potasio, hierro (10,4 mg contra 7,9 mg del “afamado” hígado), selenio, yodo y cromo.

        Otros componentes interesantes del sésamo son sus antioxidantes, pertenecientes a la familia de los lignanos. Entre ellos: sesamin, sesamolin, sesamol, sesaminol, sesamolinol y pinoresinol. Estos compuestos fenólicos aportan estabilidad a los acidos grasos presente en la semilla, razón por la cual el aceite de sésamo, aún siendo poliinsaturado, es muy utilizado en la cocina oriental. Pero más allá de esto, los antioxidantes del sésamo han demostrado producir los siguientes efectos: retardan el envejecimiento celular, prolongando la vida útil de las células; actúan contra hongos y bacterias; inhiben el desarrollo de células cancerígenas; poseen acción antiparasitaria; eliminan radicales libres, interrumpiendo procesos de oxidación celular; se potencian con la vitamina E (alfa tocoferol) presente en la semilla, mejorando su absorción en el organismo y, en consecuencia, su acción antioxidante.

       Completa la riquísima composición del sésamo, su excelente calidad de fibra. Además de la fibra insoluble, están los mucílagos presentes en la semilla, los cuales le confieren una suave acción laxante y un importante efecto protector de la flora intestinal.


PROPIEDADES TERAPÉUTICAS
         En síntesis podemos concluir que se trata de un alimento de gran calidad que actúa como:
alcalinizante de la sangre
energético, mineralizante
reconstituyente muscular y nervioso
potenciador de la memoria y las facultades intelectuales
protector circulatorio y
laxante. 
      Indicado en estados carenciales como: osteoporosis, debilidad ósea, pérdida del cabello, caries, encogimiento de las encías y debilidad pulmonar.
        El sésamo es útil frente a problemas nerviosos: agotamiento, estrés, pérdida de memoria, depresión, irritabilidad, insomnio.
         Es un excelente complemento nutritivo para personas sometidas a gran actividad mental o intelectual. 
       También ayuda a soportar exigencias físicas: prácticas deportivas, embarazo, lactancia o períodos de convalecencia
       Como sumatoria de estas virtudes se explican sus tradicionalmente reconocidas características afrodisíacas, pues ayuda a mantener la capacidad sexual.
       Otro campo terapéutico del este magnífico complemento nutritivo es el de los problemas circulatorios. Su capacidad de disminuir el colesterol en sangre lo hace indicado en arteriosclerosis, prevención de infarto de miocardio y de trombosis arterial. 
      También es útil en casos de hemorroides e irregularidades menstruales (amenorrea y dismenorrea) . En otro orden, los yoguis hindúes recomiendan una ingesta diaria de 25 gramos a fin de generar tejidos sutiles en el organismo.



USOS Y APLICACIONES

       Hay muchas maneras de consumir las versátiles semillas de sésamo. Además de aprovechar sus magníficas propiedades, se puede disfrutar de su exquisito sabor, tanto en preparaciones saladas como dulces. Si bien lo ideal es ingerir las semillas crudas, es muy difícil extraer su riqueza interna, pues se requeriría una excelente y meticulosa masticación.

            Por ello, es tan recomendado el popular Gomasio (que significa "sal de sésamo"), de amplia difusión en Oriente para condimentar cereales y verduras. Se realiza con un ligero tostado de las semillas, las cuales luego se muelen y se mezclan con sal marina. El gomasio ayuda a reducir el uso de sodio, sin sacrificar el sabor. Incluso la versión sin sal (preferida por hipertensos) puede ser utilizada en platos dulces, pues combina muy bien en postres y desayunos. También el sésamo molido puede combinar con otras semillas; es el caso del preparado Multisemilla, donde está mezclado con girasol y lino; o el Queso Rallado Vegetal, donde además se agrega: germen de trigo, levadura de cerveza y algas en polvo.

         Otra antigua forma de consumir el sésamo, es a través de pastas que se forman con las semillas molidas. Si se mezclan con agua, obtenemos el Tahin; si se mezclan con miel de abejas, se logra el Halva, exquisita pasta dulce y energética, ideal para niños y adolescentes. En ambos casos el resultado es un excelente concentrado de energía y vitalidad, que puede consumirse a cucharadas, untado, o combinado con otros alimentos (con pasta de garbanzos se obtiene el popular hummus). En el caso del Tahin, también llamado manteca de sésamo, estamos en presencia de un excelente y ventajoso sustituto de lácteos. No solo reemplaza a la manteca o a la crema, sino que diluido permite obtener rápidamente una exquisita leche de sésamo. También es conocido el uso del sésamo adicionado a productos de panificación: tartas, panes, bizcochos, tortas y pastelería.

       Menos difundido es el uso del aceite de sésamo. Es un aceite de gran calidad y sobre todo de gran estabilidad. Esto se debe a su contenido en compuestos antioxidantes, que le garantizan una larga vida e impiden que se enrancien, tanto el aceite como los alimentos preparados con él (panes, galletas, etc). Lo importante es que se trate de aceite de primera presión en frío y sin proceso alguno de refinación; esto lo hace de precio algo elevado para el consumo cotidiano y ello conspira contra su masificación.

       Obtenido de semillas sin tostar (los comedores orientales suelen usar la versión más aromática, realizada a partir de semillas tostadas), también es un excelente aceite para masajes, cosmética (previene la formación de arrugas y se usa como protector solar) y terapia (regenera estrías post embarazo).

ALGUNAS RECETAS CON SÉSAMO

Manteca de sésamo (Tahin o tahini).

Lavar y remojar ½ kilo de sésamo blanco en agua tibia por 3hs. Colar y reservar el agua. Procesar adicionando el agua del remojo y sal rosada líquida hasta obtener una pasta consistente. Envasar en frasco de vidrio y guardar siempre en heladera.

Leche de sésamo.


Moler ¼ taza de sésamo blanco en un molinillo. Agregar ½ litro de agua y licuar bien ambos ingredientes. Dejar macerar unas 3 horas, luego filtrar y endulzar.
      Otro sistema consiste en mezclar en licuadora una taza de tahin con dos tazas de agua.

Bechamel sin lácteos ni harinas.

Colocar el tahin en un jarro. Agregar agua caliente y revolver hasta lograr la consistencia de “salsa blanca”. Condimentar con nuez moscada y sal marina enriquecida a gusto.

Queso mantecoso vegetal.

Procesar 300g de tofú, 2 cucharadas salsa de soja, 2 cucharadas de tahin, 2 cucharadas de aceite de oliva y 1 cucharadita de condimento para pizza. Si fuese necesario agregar agua tibia hasta lograr la consistencia cremosa. Cubrir la pizza precocida, completar con cebolla salteada, morrones asados y aceitunas. Terminar la cocción en horno caliente.

 Bomboncitos de sésamo.


Lavar ½ kilo de sésamo, escurrir y tostar en sartén seca. Moler en procesadora y mezclar con ½ kilo de miel. Formar los bomboncitos y pasar por coco rallado. Guardar en la nevera.

Galletas de avena y sésamo.

350g de tahin, 150g de azúcar integral mascabo, 150g de semillas de girasol peladas, 6 cucharadas de ralladura de limón, 350g de avena fina, 2 cucharadas de semillas de sésamo.
Mezclar en un cuenco el tahin y el azúcar; añadir las semillas de girasol y la ralladura de limón. Incorporar la avena, agregando agua hasta obtener una masa fluida y ligera. Aceitar una bandeja de horno, disponer montoncitos de masa con ayuda de una cuchara, presionar ligeramente, espolvorear con las semillas de sésamo y hornear de 15 a 20’ en horno mediano.

Paté de garbanzos (Hummus).

Procesar hasta lograr una pasta homogénea: 300g de garbanzos hervidos bien cocidos (150g secos), 2 cucharadas de tahin o manteca de sésamo, 2 dientes de ajo machacados, 1 cucharadita de comino molido, 1 rama de perejil picado, ½ cucharadita de pimentón, jugo de medio limón, 3 cucharadas de aceite de oliva y sal marina enriquecida. Consumir fresco o guardar en heladera en recipiente cerrado.

Pasta para sándwich.

En una taza de tahin incorporar una cucharada de salsa de soja, una cucharadita de cúrcuma y dos cucharadas de aceite de oliva extra virgen. Mezclar y usar para untar a modo de mayonesa.

Eva Arguiñano propone una receta muy sencilla de sandwich de tahini, queso, nueces y membrillo.


Se trata de un sandwich muy nutritivo que puede ser una forma de merienda sana para los niños acompañado de una pieza de fruta.

Ingredientes (2 personas):

4 rebanadas de pan de molde
150 g de tahini
75 g de queso de untar
75 g de membrillo
10 nueces
Elaboración de la receta de Sandwich de tahini, queso, nueces y membrillo:

 Unta dos rebanadas de pan con queso y otras dos con tahini.
 Machaca las nueces y ponlas encima de las 2 rebanadas untadas en queso.
 Corta el membrillo en daditos y ponlo también encima del queso. Pon encima la rebanada con tahini para cerrar el sandwich.
 Pon unas gotitas de aceite en una sartén, extiende bien con la brocha y tuesta los sándwiches por ambos lados. 

Bolas de mijo y sésamo.
2 tazas de mijo cocido, 2 cucharadas de tahin, 2 cucharadas de sésamo tostado, 1 cucharada de pasa de uva sin semilla, 1 cucharada de miel, esencia de vainilla, coco rallado y canela molida.
Aromatizar el mijo con canela y vainilla. Mezclar el tahin con la miel. Unir todos los ingredientes. Hacer pequeñas bolas y rebozar con el coco rallado. Guardar en la nevera.


Fuente: esmok.blogspot.com.es. Extraído del libro “Alimentos Saludables”

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